El inicio del emprendedor: La constitución de la forma social (Sociedad Limitada).

Hoy en día emprender es una tarea nada fácil, por mucho que los requisitos y barreras se han reducido de Notary-128forma considerable, pero sin lugar a dudas es mucho más fácil que hace años, principalmente por el avance de las nuevas tecnologías. Aunque los pilares fundamentales son la idea, el empeño y otros aspectos es cierto que una de las barreras grandes es la burocracia.

Quiero, aquí, explicar brevemente los principales hitos en la constitución de una empresa con la que empezar a realizar nuestro proyecto y aportar pequeños trucos que nos permitirán, sin duda, ahorrar unos euros y agilizar la tramitación (no están todos los pasos necesarios aplicables, pues depende de cada empresa concreta los pasos a realizar son unos u otros, pero estos son los fundamentales).

Aunque podríamos empezar nuestro negocio como personas jurídicas (comúnmente llamado empresario individual o autónomo) lo cierto es que una sociedad de responsabilidad limitada tiene algunas ventajas, la primera, justo a la que responde su nombre: La responsabilidad limitada por los socios a las aportaciones realizadas, salvo que se incurra en alguna de las causas en que no existiría limitación (comisión de infracciones tributarias, alzamientos de bienes, etc…). Entre las otras ventajas frente a otras formas societarias son la posibilidad de tener una persona jurídica distinta, la posibilidad de tener el capital social repartido en participaciones entre varios socios y encargar la gestión a algunos de ellos o a otros distintos sin necesidad de que participen todos los socios que han realizado aportaciones. Así pues, a mi parecer y sin perjuicio de las ventajas e inconvenientes de cada una de las distintas formas sociales que recomiendo estudiar, la Sociedad Limitada es la mejor de ellas, por lo que me centraré en los principales pasos para constituirla.

En primer lugar para constituir una Sociedad Limitada, será esta la forma social que trataremos, el primer paso será obtener una certificación social negativa del Registro Mercantil Central, es decir, que nos certifique el Registro Mercantil Central que nuestro nombre de la empresa está libre. Podremos lograr ese certificado en un notario o de forma telemática.

En segundo lugar, una vez obtenida dicha certificación social negativa, deberemos optar por aportar dinero u otras aportaciones no dinerarias a la empresa que, en este último caso, deberemos valorar (entre las aportaciones no dinerarias que se pueden realizar existen opciones muy interesantes que, en otro artículo, podremos analizar). El capital mínimo a aportar serán 3.000 euros. En el primer caso, el más normal, el capital social de la empresa deberá ser depositado en una entidad financiera, que expedirá el oportuno certificado de haberse realizado el depósito a nombre de la sociedad en constitución y que deberá anexarse a la escritura de constitución.

Posteriormente, una vez depositado el importe en la entidad financiera y obtenida la certificación social negativa, acudiremos a un notario para constituir la sociedad. Deberán estar presentes, o representados debidamente, todos los socios que van a constituir la empresa con los justificantes de sus aportaciones. Allí se signará la escritura de constitución con unos estatutos tipo aprobados o bien mediante los estatutos que aportemos.

Posteriormente dicha escritura será presentada a liquidación (Impuesto de transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados), en una oficina liquidadora de la comunidad autónoma, estando hoy este acto jurídico exento. Una vez sellado por la oficina liquidadora la escritura deberá ser presentada en el registro mercantil para su inscripción.

La presentación al registro mercantil puede ser realizada en papel o de forma telemática si se han realizado aportaciones dinerarias y utilizado la escritura de constitución y estatutos tipo aprobados en la constitución, de estos extremos nos pueden informar en la notaría cuando vayamos a constituir la sociedad. Presentada en el registro mercantil nos contestarán con la inscripción realizada y posteriormente podremos legalizar el libro de actas y el libro registro de socios.

Posteriormente podremos solicitar el NIF de la sociedad. Previamente podremos haber obtenido un NIF provisional que podrá solicitarlo el notario tras la constitución de forma telemática.

Llegado este punto deberemos dar de alta a la empresa en sus obligaciones fiscales, mediante el modelo 036, y continuar con el cumplimiento de las mismas de forma periódica, así como de las obligaciones contables. Para ello lo mejor es, si no tenemos conocimientos de la materia, recurrir a especialistas (gestorías) de la que os recomiendo, por su precio, TuGestiOnLine (que funciona por internet).

De la misma forma deberemos comunicar a la entidad bancaria la constitución de la sociedad para que, previos los trámites de verificación que realizan, las cantidades depositadas a nombre de la sociedad en constitución pasen a estar disponibles para la sociedad.

Muy interesante será obtener gratuitamente un certificado de la FNMT para realizar multitud de trámites de forma telemática, lo que puede solicitarse en la página web de la FNMT y, posteriormente, confirmar en cualquier oficina de la Agencia Tributaria. Existen otros certificados pero el de la FNMT, por ser gratuito y admitido en la práctica totalidad de los organismos, es el que recomiendo.

De forma simultánea a finalizar estos trámites deberemos dar de alta al administrador o administradores de la sociedad en el régimen que corresponda, será el régimen de trabajadores autónomos de la seguridad social si cumplen los requisitos de participación establecidos, alta que puede realizarse de forma telemática si los mismos disponen de certificado digital. Las cotizaciones podremos domiciliarlas para que sean cobradas mensualmente en la cuenta bancaria designada.

Llegado este punto tendremos una Sociedad Limitada constituida e inscrita, con los libros de socios y de actas legalizados por el Registro Mercantil, a los administradores dados de alta en la Seguridad Social, con NIF definitivo, de Alta en el censo de empresarios y con un certificado telemático para operar. Esta es la base para poder operar con una Sociedad Limitada. Todos estos trámites tendrán económico no especialmente elevado pero si un coste de tiempo y gestión considerables.

A partir de aquí los trámites a seguir dependerán de lo que vaya a realizarse con la mercantil, pero uno de los principales será dar de alta la base de datos de clientes y proveedores en la Agencia de Protección de Datos, lo que puede realizarse de forma telemática si los administradores disponen de certificado digital.

Comparte!


Comments are closed.